13 dic 2021

Los "Argentinos" de cada continente

 La fama que tenemos los Argentinos es una costumbre que los argentinos solemos tomar con más orgullo que vergüenza.

Ser considerados como los vivos, convincentes y mentirosos del condado es el equivalente cultural a ser ése chico guapo que salía con las chicas más populares y se daba el lujo de romperles el corazón. Ser Argentino es, para nosotros, ésa fama que mezcla un acento ¿sexy? cuando uno dice "Che... Boludo" y ésa picardía que se espera en cualquier momento y a veces da un pase libre para decir una o dos cosas fuera de lugar.

No digo que esté bien. En rasgos generalizados, cada cultura tiene su fama. 

Los Argentinos podemos no admitirlo, pero nos gusta esa fama. Nos da un campo de juego divertido.


Cuando empecé a viajar, yo me llevé esa identidad conmigo en la valija. Y no voy a mentir, ser Argentina me ayudó a romper el hielo en incontables casos en los que uno tiene que ser interesante para hacerse amigos en un país nuevo.


Pero después empecé a entender que no somos los únicos que tenemos ésa fama.

En Latinoamérica, quizá. Pero en el Medio Oriente, hay otros Argentinos. Son los Egipcios.

En Africa, los Argentinos son los Nigerianos. O los Kenianos.

En Asia, los Tailandeses.

Los Argentinos no somos los únicos Argentinos en este mundo.

Los Egipcios tienen, también, ese je ne sais quois que los hace un poquito pícaros, picantes, divertidos y con un poco de peligro. A un Egipcio no me era fácil perderlo en un discurso, sostener una retórica que me hiciera convencerle de algún asunto que se discutiera en la mesa. Ni hablar de negociar con un Egipcio, nunca gané. Cómo me divertía hablar con los Egipcios! Nunca nadie se tomaba las cosas en serio.

Los Kenianos son los reyes del cuento del tío (el "cuento del tío" es el nombre que recibe en Sudamérica (principalmente Argentina, Uruguay, Chile y Bolivia) un tipo de estafa, en la que se aprovecha de la confianza y ambición de las personas por obtener grandes beneficios fácilmente). Cuando la gente de mi oficina no quería venir a trabajar, generalmente la excusa era una abuelita o tía muerta. Había un pibe en mi oficina que mató al menos tres o cuatro abuelas en menos de un año. Yo sabía que era mentira, pero ¿qué le vas a decir? ¿que te traiga el certificado de defunción? No. Encima tenés que jugar su juego y sentirte mal por ellos y desearles lo mejor, cuando sabés, dentro tuyo sabés, que están en la casa tirados con resaca.

Ser Argentina no es ser Argentina sino es ser de éste grupo de personas en el mundo que jugamos haciendo trampa un poquito. No hablo de la trampa turbia, sino la "trampita", el doble sentido, la letra chica, la promesa adornada con moños, confites y guirnaldas.

Hay gente que es eléctricamente irresistible. Y los hay en todos lados y en todas las culturas. Y por suerte fui Argentina lo suficiente como para darme cuenta, y divertirme con éso, con ellos, juntos, sin susceptibilidades de por medio y una chispa de picardía en el ojo. Encontrar complicidad en una persona que se nos hacía diferente es uno de los sentimientos más gratos de este mundo y uno de los mejores sabores de viajar.


Quote del día: (en el "souk", que es el bazaar) "Hello mi friend! Come inside! I have lamps, I have rugs, I have decorations! You want nothing? I got nothing! Come in!


20 sept 2021

La mala educación Vol II.

 Hace mucho tiempo escribí el primer post sobre la mala educación en respuesta a lo que a mí me parecía era una pérdida de valores asociada con la inmersión de las caras de la gente en los telefonitos.

Ese momento en la humanidad en el que dejamos de saludarnos, dejamos de vernos la cara y comenzamos a temer a quienes nos miran a los ojos. Ese momento en el que la vida de un tercero, que hasta quizá nos cae mal, agarra nuestra atención cuando estamos justo enfrente de la gente que más nos importa.
Ese momento en el que una app o cualquier estupidez nos ayuda a escondernos de la innata ansiedad que sentimos todos cuando estamos rodeados de otras personas. 

Callar es más fácil.
No participar es más fácil.
No exponerse es más fácil.
No hacer el ridículo es más fácil.

Pero las relaciones de quien calla son insípidas.
Por obvio que parezca, el silencio es el creador de lo inmóvil.
Y el silencio genera silencio. Y vacío.
Y después la gente se pregunta por qué ya no habla más con quien hubo reído a carcajadas un tiempo atrás.

Las conversaciones con quien asiente en todo son aburridas.
Quien asiente no agrega nada nuevo. Quien asiente, calla.
Quien coincide en todo lo que se dice es un persona sin sal: físicamente es igual a todos, podría ser el manjar más exquisito, pero la decepción viene cuando uno se entera que no tiene gusto a nada.

Callar. Mentir. No saludar. Asentir. No agregar. No inquietarse. No conectar.
Estos creo son los pecados de la Mala Educación.

Y yo me pregunto,
¿Cuándo dejamos de buscar el alma en los otros?



Quote del día: "Hay que aplicar el automarketing" By una *influencer* del momento

15 sept 2021

 Cuando alguien me gusta
(no me pasa seguido)

y sólo quiero hablar y verlo
y que me cuente cosas
y me construya una historia
de todo lo que fue antes de cruzarnos.

No me canso de los abrazos ni los besos
ni de ser acariciada.
Ni de las miradas,
no me canso nunca
de las miradas.

Buscar complicidad,
reírme por dentro
cuando encuentro algo
que resuena con mi alma.

Conocer a alguien y empezar a descubrirlo
sin preguntarse por qué
o para qué
sino simplemente descubrir a alguien
que entre vergüenza y ego
empieza a mostrar distintos rincones.


Cuando alguien me gusta
me vuelvo un bicho raro.

18 jul 2021

Pinches mudanzas

Me mudé exactamente 23 veces desde que tengo 21 años.
11 veces me mudé de país.

23 veces puse todas mis pertenencias en valijas y entré en un lugar nuevo con la ilusión de recomenzar.
No podía recomenzar. No estaba cómoda. No estaba lista.
Eventualmente me di cuenta que el problema no eran los países, o las culturas, o las mudanzas. El problema era que no iba a poder recomenzar si, entre todo mi equipaje, llevaba toda una vida emocional inconclusa. Una madre bipolar y violenta pero llena de amor en sus momentos lúcidos, un padre jugador al que yo adoré toda mi vida aunque haya perdido el patrimonio familiar entero, una cuna de oro que se convirtió en papel de diario, una infancia sin amigos, marcada por las diferentes culpas que impregna el extremismo de la iglesia católica. Yo creía que mi infancia había sido feliz, y cuanto más pienso, más recuerdo todos los momentos que mi mente borró para protegerme.  

La última vez que volví a Buenos Aires fue en Junio del 2019.
Volví para quedarme. Porque necesitaba mis afectos, mi familia, mis amigos, un amor, un poco de raíces.
Mi alma era uno de los agujeros negros de este universo, chupando todo lo que encontraba y destruyéndolo al instante. Era negra, y estaba cayendo infinitamente en un vacío sin gravedad. Yo pensaba todos los días que ése era el día de mi muerte. Nunca lo era.

Hasta que di con Ana y Ana me cambió el juego.
Ana es psicóloga.
Me dijo que tengo que destruir todo lo que construí, y volver a levantarlo con los mismos materiales. Hay muchos que habré de descartar, y muchos otros, que antes no había usado, hoy serán los pilares.

Me puse a trabajar. ¿Y cuál era el trabajo? Salir a caminar. Respirar hondo. Pensar. Escuchar música. Pensar de nuevo. Buscar sentido, o quizás no, quizás amigarme con la idea de que algunas cosas no tienen sentido. Investigar sobre mis padres, de dónde vienen, cómo fueron sus infancias, qué los llevó a ser como son. Investigar sobre mí. Creer en cosas nuevas. Percibir la energía.

Y todo cambió. Cambió para bien.
Del miedo pasé al valor. A encontrar un trabajo que me hace feliz. A ser más yo y menos ella. Ella, mi superyó que menciono en varios textos. Respiré.

Y de pronto, de un día para el otro, en un transcurso muy veloz de la historia, me encuentro en un aeropuerto escribiendo este texto mientras espero mi vuelo a la Ciudad de Mexico. Mexico es el único país en el que siempre estuve a gusto. Antes de volver a Argentina, pensé muy seriamente mudarme a Mexico. Pero no, ese no era el momento. Tenía que ir a mi país, ver nacer a mi sobrino, vivir mi familia, ver mis amigas de toda la vida, acomodarme, rearmarme, tener charlas importantes con muchas personas, encontrar-me.

Ahora sí es el momento.
Y de todas mis mudanzas,
ésta tiene aires de ser la última.

9 jun 2021

Mi mus(o)

Estoy segura de que nuestras almas se cruzaron antes en la historia.
Tu cara,
la reconozco.
Yo te reconocí desde el primer día.

No sé quién fuiste,
quien eras,
pero yo a vos te conozco
desde antes de conocerte.

Quien mostrabas ser,
quien creías que mostrabas ser,
quien te vendías a vos mismo.
Y quien sos
en realidad,
yo lo sé.

Creo que lo que más bronca me dio siempre
es que aun cuando
tus misterios se desnudaban frente mío
vos seguías jugando "el juego"
cuando yo por dentro pensaba
conmigo
no.
Yo te sé.

Pasaron doce años.
Me cruzo con la avejentada imagen
de tu recuerdo
y aunque tu alma antigua 
no guardó recuerdo alguno de mi ser,
y aunque me enseñaste y me heriste más que nadie,
aunque sigas en el mismo planeta que yo
con este silencio insoportable
y este dolor olvidado
y este perdón perdonado,
aunque te odié más de lo que te quise
yo a vos
te escribí los mejores versos.


15 may 2021

Mi dilema con comprar zapatos

 Mi problema con los zapatos es que, cuando quiero un par de zapatos, no paro hasta encontrar *exactamente* el par de zapatos que tengo en la cabeza.
Tienen que ser de la misma tela, el mismo modelo, el mismo color, la misma forma que hay en mi cabeza.
Y a no ser que yo misma me vuelva zapatera, eso nunca -pero NUNCA- pasa.
Yo no sé negociar conmigo misma.

Cuando quise algo, lo quise a fondo. Y lo busqué, en cada rincón de la tierra, lo que tengo en mi cabeza (a esta altura no te debería sorprender el hecho de que nunca encontré nada de lo que buscaba. *exactamente*)
Porque no sé negociar conmigo misma.
Y me pregunto si en realidad no hube encontrado todo, pero no lo ví, porque no era *exactamente*, lo que buscaba.

Al principio pensaba que no parar de buscar o crear era una cualidad de la gente "ganadora". George Bernard Shaw decía que el progreso depende de la persona que adapta el mundo a sí mismo en vez de adaptarse ellos al mundo; y yo quería ser un agente de progreso mucho más de lo que quise ser una persona que se adapta.

Pero George  Bernard Shaw no explicó que su teoría no aplica a todas las cosas. Que se aplica a las grandes cosas que hay que cambiar, quizá una, dos o tres como mucho en esta vida. Me debería haber explicado que es una tremenda pérdida de tiempo pasar dos meses buscando en todas las zapaterías el muy pequeño porcentaje de posibilidad de que a alguien se le hubiera ocurrido *exactamente* el mismo modelo de zapatos que yo tengo en la cabeza. 
Yo no encontré nada. Exactamente. Pero encontré todo, medianamente.
¿nos conformamos con medianamente?

A veces debería. El esfuerzo que se le pone a buscar el zapato perfecto no es el mismo esfuerzo que se le pone a las preguntas más trascendentales de la vida, como ¿cómo paro con las injusticias en este mundo? --- Ahí pues, es donde uno no puede adaptarse.

Yo nunca quise vivir en Argentina, y soñé con llegar a Londres, mi ciudad preferida en el mundo, y trabajar ahí y ser londinense y eventualmente casarme con un señor que dijera "Bo-ehl" en vez de Bottle.

Y el buscar Londres me hizo irme a Nueva Zelanda, una ex colonia inglesa, con la idea de lograr residencia, y entonces pertenecer al Commonwealth, y entonces poder ir a Londres. Ése era mi plan en 2008. Pero luego de varios meses de vivir en Nueva Zelanda, cuando finalmente me ofrecen una VISA para quedarme, la VISA era para ser asistente de cocina en un bufete de abogados. Y yo era mucho más en esta vida que una asistente de cocina, y me pregunté Qué valía más, si Londres o mi carrera. No quería ser una sudaca más, lavando platos, llamándose Mariah, siendo Brasilera o Colombiana o wherever you are from in South America.

Fue el ego? Volví a mi país a ser alguien en vez de quedarme en Nueva Zelanda siendo nadie.
A veces abro una historia paralela en mi cabeza y me pregunto qué sería de mi vida hoy si me hubiera quedado en Nueva Zelanda siendo nadie, y hubiera escalado desde más abajo mi escalera para lograr ser alguien. Quién sabe.

¿Era eso conformarse y quedarse en la mitad de un sueño, no *exactamente* como lo había creado en mi mente, pero que quizás me hubiera funcionado para cumplir mi meta final, que era quedarme en NZ y lograr ser del Commonwealth, y ahí mudarme a Londres?
Estaría hoy en Londres?

"Nothing ever goes according to plan" me decía mi novio kiwi Julian, una de las personas más inteligentes y autodestructivas que conocí en mi vida. Julian tenía razón. 
El plan debe cambiar. 
Siempre.

5 may 2021

Your life together

Había una angustia que no tenía nombre. Yo la sentía, la reconocía, tenía ese sabor que me dejaba pero no estaba materializada en nada. Era un dolor en la parte de atrás de mi pecho. Todos sabemos de qué hablo.

Un día, me empecé a dar cuenta. No era dolor. Era presión.
Y era presión de algo que sentimos todos pero no lo sabemos, o no lo hablamos.
La presión del poco tiempo que hay para "hacer algo con nuestras vidas"

En mi cabeza, yo tengo y tuve una vida fantástica. Muy poca gente puede decir que vivió en las partes más recónditas del planeta y tiene amigos con nombre y apellido en tantos países.
Sin embargo, siento la presión de que "no hice nada con mi vida"

Y mas aun ahora, con los medios y las redes diciéndote que si no sos famoso, o emprendedor, o CEO antes de los 30, no valés tanto.
¿En qué momento empezó esto?

¿En qué momento había un solo paquete de vida?
Estudiar - Trabajar - Tener exito (primero) - Casarse (segundo) - tener hijos.
Si la quedás en alguna de estas etapas, no valés tanto.
Si no tenés un buen trabajo, no valés tanto.
Si no te va bien... sos tibio
Si no te casaste, es porque nadie se quiere casar con vos

En qué momento pusimos tantos términos y condiciones al mero hecho de vivir?

19 mar 2021

( )

Soy un paréntesis.
En la vida de los otros, soy un paréntesis.
Vivía acá. Construía acá. La gente contaba conmigo para sus anécdotas futuras y cercanas. Yo estaba en su mapa y en su historia. Era parte de algo.

Y me fui.
Y volví.
Soy un paréntesis de ocho años.

El mundo siguió, para todos, pero no para mí.
La gente me ve y ve la persona que ellos conocían antes.
Y se relacionan con la persona que yo era antes.
Y me hablan de las cosas que hablábamos antes.

Sí, es difícil adaptarse. Sólo yo conozco mi historia, porque es un poco más compleja que la historia común. 

Yo decidí cambiar de vida, cada 10 meses, por ocho años. Tengo que admitir que no había manera de seguirme el rastro. Yo decidí pasar de vivir en un país asiático, a uno musulmán, a uno tribal, al caribe, a la savana. Yo decidí aprender a hablar inglés en incontables acentos distintos, con lunfardos distintos, con expresiones distintas salidas de culturas distintas donde ninguna se parecía a la mía pero al fin y al cabo todos somos humanos y todos nos parecemos. 

Es inevitable que quienes me conocieron previo a mis viajes, quieran reencontrarse con la persona que se fue. Porque fue a ella a quien extrañaron, a ella a quien esperaron. Fue a ella que le permitieron abrir un paréntesis por tanto tiempo con la ilusión de que un día volviera y pudieran, finalmente, seguir con su relato. 

Pero ese relato se fue tan pronto yo me subí al primer avión.
Y aunque aún soy la persona inocente que se emociona por todo en este mundo, no soy ella.

Resiento la persona que era porque esa persona es quien se quedó con todo. De tanto en tanto me pongo una máscara y juego a ser ella sólo para acomodarme, pero no es real y no soy yo.

Viajar es mucho más solitario de lo que se imaginan.

13 abr 2020

Monopoly

Tiempo de cuarentena. Tiempo de ????, ????? y sobre todo ?????!?!??!

Hay mucho tiempo y poco tiempo para los que no sabemos administrar.
Yo no sé administrar.

Estoy en la casa de mi hermana, de verdes y árboles y sobrinos de edades de amor limpio.
En lo de mi hermana se juega al Monopoly. No de vez en cuando, sino de la manera en la que, en la mayoría de las casas, estamos jugando algún juego compulsivamente todos los días.

Yo no sé administrar.
Es algo que aprendí jugando compulsivamente al Monopoly.
Nunca gano.

Pero aprendo, porque eso es lo que hago yo. Aprendo.

El Monopoly me enseñó que yo apuesto al débil. No me importa mi juego, yo voy a jugar para que el débil se haga fuerte, y para que el fuerte no asfixie al resto.
Juego a buscar igualdad de condiciones. A que todos tengan sus casitas. A que la codicia no gane.
Nunca gano.

Y me pregunto qué tan bien está ser así.
Pues claro que ayudar al débil es lo correcto y que frenar al ávaro también es deseable. Pero en el medio me olvido de mí, también parte de este sistema de juego (de vida?), en el cual, una y otra vez, termino perdiendo, contra el débil y contra el avaro.

Quizá la vida sea así también. Uno no vive del amor, salvo Lucre, mi amiga que construyó su patrimonio familiar con una red de telos.
Uno vive también de tener un poco de egoísmo. Porque sos la única persona que va a pensar en vos. Porque todos estamos tratando de construir casitas. Porque todos ganamos, y al ganar alguien pierde. Es la vida, y se puede ver de varias maneras. Ganar no está mal. Quedarse en el medio está mal. Querer ganar y no poder por pensar que actuar en interés propio es sucio. Me gusta y no me gusta pensar así. Siento que si decido cambiar voy a ir a matar gente hambrienta con mis propias manos.

Ganar no está mal.
Pero va a pasar un tiempo hasta que gane en el Monopoly.

23 mar 2020

A.D.D

Quedarse adentro.

Quedarse adentro porque la vida te obliga, la ley te lo dicta y la sociedad te condena. Quedarse adentro porque afuera el aire es malo y todos pueden ser tus enemigos si sus partículas llegan a tus partículas y quizás te maten. Porque no podemos permitirnos hacer crecer lo malo, la enfermedad, el riesgo a los viejitos, el miedo a la muerte.
Quedarse adentro porque todos necesitábamos una catástrofe.
Todos necesitábamos entrar. Sentarnos. Callarnnos la boca un rato.
No hacer nada.
Pensar en eso que siempre decimos que vamos a pensar y después hundimos nuestra cara en la pantalla del celular cuando la oscuridad de la noche nos invita a otra cosa.
Ojalá se caiga internet.

Algo que no podemos silenciar es el silencio. Qué cosa tan aterradora, pensar en lo que uno viene pateando al final de la cabeza hace años. Cuando todos los pensamientos se disipan, el estrés de la vida cotidiana y el nimio enojo acerca de la falta de leche deslactosada no tiene razón de ser. Cuando el hecho de que el mail llegue tarde o pase un niño detrás de la cámara en medio de una teleconferencia ya no es problema. No, no esas cosas. Eso no es lo que importaba.

Cuando el pensamiento de Qué pasó con eso que una vez soñaste? aparece.
Ahí te quiero ver culpando la falta de leche deslactosada.

Tu lucha era otra.
Te enfocaste en lo que creías que te iba a mantener a flote
y te diste cuenta que tu lucha era otra.

14 nov 2019

Today.
Today I sit next to Pablo
and grab a blue brush. And a blue watercolor. And a blue Guitar.
and a blue canvas. and a blue face. and a blue tone. and a blue bowl of nothing. and a blue illusion. and a blue road. and a blue cover. and a blue smile. and a blue lie. and a blue friend. and a blue hug. and a blue expectation. and a blue, fast-beating, anxious heart. and a blue face where I pretend I am great and everything is fine.


De las cosas que más odio de ser mina, llorar es la número uno.
Estar haciendo algo, pensando en otra cosa, y de repente que se te caiga toda tu mortalidad y pequeñez en la cabeza como si fuera la manzana de Newton, que no se la vio venir, le dolió y encima tuvo que ponerse a cambiar todo lo que el universo sabía de la fisica hasta ese momento. Por qué será que nosotras, las mujeres, estamos haciendo algo y de repente se nos empiezan a caer las lágrimas como un último escape de tu cara, que no podía aguantarlas más adentro? Y andá a saber qué historia cuenta cada una, de dónde viene, hace cuánto estaba estancada.

Quizás haya algunas viejas de ese momento que te marcó tanto que esa lágrima muy hija de puta se reproduce cada par de años y vuelve como si nunca se hubiera ido. Ese comentario demás. Esa vez que no fuiste fuerte. Ese recuerdo que te gustaría olvidar. Esa persona que robó espacio en tu cabeza al pedo. Ese gusto amargo a vacío interior. Vuelven, esas vuelven y ni tocan la puerta cuando salen porque se sienten como en casa en tu cabeza y van a seguir saliendo indefinidamente. Cada par de años.

Otras son las novatas, las lágrimas no procesadas, de pensamientos que de tanto evitarlos creés evaporarlos, los volvés agua con solucion salina autogenerada. Nunca sabés de que se tratan cuando salen, solo sabés que tienen sabor a angustia nueva. Pero al no decifrarla, no se convierte en materia, por ende el pensamiento evaporado nunca sale de tu cabeza ni aunque le estés dedicando lágrimas anónimas.

Y por último, las omniscientes. Las lágrimas secas. Las que no llorás aunque quieras. Las que no salen, aunque no sepas por qué. Las que son como una navaja nueva, de filo tan perfecto que cortan de lado a lado una vida antes de que te des cuenta que algo pasó ahí. Las reconocerás bien cuando salgan, esperás con más que ganas el dia que salgan, pero la sentís ahi adentro, escondidas debajo de todas las lágrimas populares, no atrás del ojo sino en el pecho, que está lejos del ojo, por si no sabías.

2 ago 2019

El universo de Dorian Gray

Yo creo que esta misma realidad en la que escribo, en este momento, en este blog, pertenece al universo donde el conjuro de Dorian Gray es conjuro de todos.

El libro existe porque este mundo existe. Porque todos, indefectiblemente todos, tenemos un retrato en algún lado contando una historia que muestra lo que cara no muestra. Algunos lo llaman photoshop, otros esconden su Dorian Gray en las miles de fotos previas a ésa que suben a las redes. Dónde van todas las otras caras que la gente no ve? Habrá, en algún lugar de ése universo que acumula la memoria digital, un espacio de las 20 selfies donde había mucho mentón, el pelo despeinado, las bolsas marcadas, la tristeza en los ojos, el cansancio innato que requiere sonreír cuando no se quiere, el miedo a quedar solos, la desolación de ese amigo que no está?

Y antes de la tecnología, dónde guardábamos los diarios con los pensamientos reales? 
Dónde se entierran las cartas que nunca se enviaron?
Los textos que, después de pensarlo dos veces, borramos?
Las palabras que no dijimos?
Ese "hola" que podría haberlo cambiado todo y que se escurrió de nuestras manos?

En dónde guardamos esos sentimientos y pensamientos que no logran salir de nuestro cuerpo y quedan deambulando, como fantasmas de nuestro corazón, por la sangre y el cerebro, y a veces, si tienen suerte, vuelven a la conciencia para atormentarnos y recordarnos de cosas que queremos olvidar? 
Dónde pongo todo este amor que alguna vez sentí por vos?


Lo único que sé es que estas cosas envejecen en algún lado, y aunque las tapemos, son parte de nuestro retrato. Y aunque lejos estamos de tener que mostrarlas, no hay filtro que sepa embellecer una lágrima no derramada.

7 may 2019

Escribí una hora y la vida empezó a tener un poco más de sentido.
A mi izquierda, el teclado de la laptop. En la página número ochoacostado en la que tengo que ingresar los datos de mi historia laboral.
A mi derecha, el iPad. Con Pinterest abierto en una frase de una tal Nikita Gill que dice [writers are dangerous people]

Miro la pantalla con el CV, sigo escribiendo lo buena que soy haciendo todo. Son las 9:08pm.
En la parte de atrás de mi cabeza, en ese ángulo de 90 grados entre el cuello y el cráneo, en esa mi parte de Africa de justo abajo del Sahara (para los científicos, el hipotálamo, para los geólogos Camerún), ahí hay una molestia, una náusea que me pide que vomite palabras.

Arriba, un cartel escrito por mí que me comanda que haga de mi vida algo épico.
Abajo, mis pies, tocando el piso Argentino, al que decidí volver no por decisión sino por necesidad. Necesidad de volver a sentir algo. Necesidad de que me rompan el corazón. Necesidad de que algo nuevo se mueva adentro mío.

En el medio, yo, una vez más no dándome el lujo del espacio necesario de quien ha cambiado de código postal más veces que de esmalte en sus uñas.

Y ya no puedo llenar más el formulario del CV.
Y ya no puedo nada más que volver a mi Caffé.

Ante todo, soy escritora.
Escritora con déficit de demasiada atención a-todo-lo-demás.

Escritora que se fue a ver historias en el mundo, a llenar la carta de mi caffé de tragos nuevos, licores fantásticos, mozos que se sientan a contarte historias, platos que no aparecen en el menú y cuartos escondidos.

HOY
pienso que todo lo que fui a buscar se oscureció de licores que te causan palpitaciones, pescado en mal estado, mozos que te traicionan y cuartos de malos pecados.

Resulta que el mundo no era tan lindo y que interciambié sabiduría por inocencia sin opción a devoluciones.
Que no siempre se gana.
Que no todos los viejitos serán tus amigos.

Mi cabeza se abrió en dos y entró todo lo que pudo entrar. Ahora me queda  transformarlo en poesía, los días de semana, a las 9:08pm.




Quote del día: 
Writers are dangerous people. 

Never take a writer 
for granted. 

They are snipers 
armed with words. 
They know 
how to aim 
with sentences, 
how to fire
with paragraphs, and
how to inmortalise
their kills
in verse.

Nikita Gill

16 abr 2019

Fue una noche rara en el cafe. 
En una Mesa habia un festejo, en otra estábamos nosotros, tan pertenecientes como ajenos, deambulando. Acumulando miradas de los mozos que quizá nos reconocían pero lo mas probable es que no. 

Y él, que la vida tuvo esta audacia de darme a medias, de hacerlo mío de otra manera, curiosamente literal.   Hablando de lo que somos y muchos saben con pereza o desgano. Conocen pero lo ven secundario y a veces eso nos mezcla 

Saludarse es tan trivial y frío. Te abrazaría mucho más fuerte si no tuviera que explicarme.

11 ago 2017

Lo que es difícil de explicar

Cuándo voy a volver.

Es lo difícil de explicar. Porque no sé, siquiera, qué significa volver

El mayor problema que me pasó es que me fui tarde. Me fui cuando ya estaba construyendo las cosas que llamamos "para toda la vida": una carrera, un grupo de amigos, una casa alquilada. Mis cimientos estaban secándose en Argentina para moldear ahí la vida que me tocaba. Y los dejé solos, a la intemperie, y me fui. Y todo el mundo quedó confundido, porque cómo voy a irme cuando el terreno está trabajado, la estructura puesta, sólo quedaba poner ladrillos y listo, casarse, tener hijos, escalar la escalera corporativa.

Y siento que mucha gente, que es parte de esos cimientos, se sintió traicionada:
- Cuándo vas a volver?
Es decir, cuánto tiempo más voy a estar secándome a la intemperie hasta que retomes este 30% de vida que dejaste acá y vuelvas a ser lo que eras antes? Lo que éramos antes?
Es un dolor constante en mi vida no saber explicar la relación entre cantidad de cariño que le tengo a mis cimientos y la vida que elegí vivr, lejos de ellos. 

Es más, no hay nada más importante en mi vida que ellos: tienen un poder que nadie más tiene ni tendrá jamás: ellos conocen quién era yo antes.
Antes de viajar.
Antes de ver por la mirilla un poco de lo bueno y lo bello y lo malo y lo feo.
Antes de ver con mis propios ojos las distintas dinámicas del mundo: el poder de la cultura social, el empuje de la determinación, el 90% de realidad que no cuentan los medios, la verdad de las religiones, el monopolio de la rutina, el entrelazado miedo y pasión por el futuro.

Yo no puedo seguir pretendiendo ser la misma persona. 
No puedo retomar la conversación que dejé hace cinco años, pero puedo empezar una nueva. Donde lo que vivo día a día existe, no como una anécdota sino como una realidad. Donde lo que es bizarro y loco es también parte de mi día a día. Acá no hay delivery de helados pero hay elefantes a cinco minutos en auto. Esto es también parte del mundo al que pertenezco, tan real como mi rutina en Palermo en 2011. De eso no se vuelve, de eso se aprende.



(y yo no descarto vivir en Buenos Aires de nuevo, quizás, algún día)


Quote del día:
"Earlier, by their total uninterest in her experience abroad, they amputated twenty years from her life. Now, with this interrogation, they were trying to stitch her old past onto her present life. As if they were amputating her forearm and attaching the hand directly to the elbow; as if they were amputating her calves and joining her feet to her knees."
Milan Kundera, Ignorance

5 dic 2016

I am the one you can not take.
I am the one with the one too much.

The violent sight
the fire on her lips.
the revolution in her heart.

The one with the drop dead silence
the scream coming out of my eyes,
Scream of change, of revolution
of our ever resting minds.

I can´t take the world how it is
and I can´t stand to watch it dry.
I will move it, I don´t care
and don´t you dare ask me why.

You will see me like the others
with a twist you can´t explain.
I´d say I don´t need a good another
but my heart explodes with flames

I will bite you
I will fight you
I will make you challenge me

for there´s a reason for this strength
my passion will never decease
I know there is someone, somewhere
with a hug to bring me peace.

7 ago 2015

the  fairy tale
where we find each other and we love
everything about the other.

And I can´t wait
to see you
and hug you strong

You can´t wait
to hear my voice

one only
way of loving
is
the true one.

14 jul 2015

"The guy with Boobs"

Estoy cansada
de ser fuerte

de tanto que pasó por acá
yo no
me doy cuenta de
de que ya estoy más por allá,
por el otro lado.
Donde el pensamiento común
es diferente
eso dicen.

Estoy cansada
de mi superhéroe.

El que siempre fue inmortal
y pudo con sus problemas
y los de él
y los tuyos.
Y con todo, con todo pudo.
Porque por qué no.
Y con una puta sonrisa.

Estoy cansada
de mi imagen

De ser la amiga
y bancarte en esa fiesta
para que veas a ese pibe
para que te diga un par de cosas
no pase nada
y después te llame a las 3 am
y vos vayas
como una boluda.

De ser la chica
linda chica,
pero demasiado todo.
Amiguera, cabrona,
"a man with boobs"
"you're my male friend with boobs"
andáte a la mierda.
Soy una Mujer.
Ambrazáme,
Amame,
Sudáme.

Estoy cansada de estar cansada.
De no saber el límite
mio
y no frenar ahí.

De no permitir-me
ser sólo común.
Común.
de los que no  hacen nada
y son felices igual.



Quote del día: "You are like a guy with boobs" by El Falso Caleño.